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miércoles, 4 de febrero de 2015

Durante el viaje... / Ser e ir siendo...

"No te rindas, aun estas a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo, aceptar tus sombras, enterrar tus miedos, liberar el lastre, retomar el vuelo. No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo"
 -Mario Benedetti- 

Abrí este blog hace 7 años. Por una necesidad de expresar de una u otra forma algunas cosas que llevo dentro y que de una u otra manera deseo exorcizar, sacando fuera. “Verbalizar sana”, nos dejó dicho Freud... y aunque no es uno de mis terapeutas favoritos, reconozco que en eso, tenía gran razón. En un mundo globalizado, materialista, superfluo y consumista, tomarse 5 minutos para liberar al corazón de tanto silencio... es un regalo más que merecido que nos debemos a nosotros mismos. 
Y es por eso, que desde siempre he decidido que jamás cerraré este blog, ni facebook, ni nada. Aquí yacen algunas emociones que creí pertinentes sacar en su momento... otras yacen en otros escritos. Es cierto, al paso del tiempo, al leerme, siento que hay partes de mí que ya no son las mismas... que he cambiado... que he ido evolucionando... creciendo... madurando con el tiempo... y de seguro, me queda mucho más que descubrir del mundo, y autodescubrir de mi... Tomarle el sentido a esto, es otro de los tantos hermosos regalos que nos otorga la vida. Es la magia de este viaje... Abrir los ojos, pensar en voz alta (muchas veces), y atreverse a decir lo que muchas veces no todos quieran oír, atreverse ha aceptar otras verdades... a reconocer los distintos escenarios, los matices y puntos de vistas. Ser uno mismo, a riesgo del rechazo de tantos que muchas veces se nos acercan disfrazados de amigos, cobijados bajo el manto de la hipocresía pero que en el fondo, solo nos envidian: Eso es vivir! Es ser valiente y amorosa /o consigo misma/o. No traicionarte en este viaje, he ahí el secreto de la felicidad. Por lo menos, eso es lo que yo he descubierto en este paso por la tierra. Cuando estas plena/a contigo, no existe nada que te amargue la existencia por siempre. Eres libre. Porque eres ante todas las cosas, un ser lleno de Amor. “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, nos dijo otro entrañable compañero de este viaje... y es algo que debemos tener presente siempre. Pero con honestidad, de corazón. Con respeto, con Amor sincero. 

Algún día, cuando haya dejado este plano, pasará por aquí un hijo, un nieto o nieta, un alguien... cualquiera, cualquiera que lo desee y los azares le traigan hasta este cielo... y verá una partecita del paso de esta peregrina... Quizás dirá: Tenía razón... quizás, estaba equivocada... quizás. Quizás un poco de cada una, quizás. Pero esto es la vida... un constante perder y ganar, perder y crecer... ganar y reír... Luego, volver a jugar... a evolucionar, y seguir creciendo... Y recuerda, nunca olvides: Yo no solo soy, voy siendo. Y esto no quiere decir que no tenga fundamentos, cimientos ni principios, por supuesto que los tengo, y vaya que sí! Pero si te estancas en las raíces, tus ramas jamás crecerán, tus hojas no verán nunca el sol, no entregarán aire... y las primaveras nunca sabrán de tus flores. Por eso, es tan importante el origen como el camino que decidimos transitar para llegar a nuestro hogar. 

La vida es eso... solo un viaje, una exploración... un reconocimiento... Un viaje lleno de aprendizaje... Pero también es efímera. Por eso, y quizás por el placer de hacerle una mueca de vida a la muerte, es que habemos gente, que como yo, buscamos cualquier medio (desde nuestros genes a nuestras experiencias) para dejar nuestras huellas en el camino. Y eso no está mal. Considerando que en cualquier esquina podemos encontrarnos con los boletos de regreso. 
Estos últimos años, varios de mis conocidos se han ido. Hoy aquí, mañana ya no. El cáncer... verdugo implacable y silencioso, se ha llevado a familiares, ha amigos, ha compañeros/as... Hoy amenaza a una muy querida compañera y amiga de mil batallas (como me dice ella). Y cresta! Duele tanto... también amenaza a la hermana de una persona a quién yo siempre querré mucho y a pesar de todo y todos, consideraré siempre mi amiga. Y duele... Duele el golpe de conciencia, de sabernos tan frágil como un volantín en medio de una tormenta... 
Y ahí están, dando la batalla por permanecer un tiempo más en este viaje... que por momentos se nos vuelve tan ingrato... Y yo aquí, impotente, sin poder hacer más nada. Nada que no sea pensar positivo y enviar las mejores energías para ellas. Aaaay... esto duele y duele mucho. Por esto es que he tomado más conciencia aún que no hay que pelearse con la gente que queremos por tonterías... en realidad, permanecer peleados con alguien que solo queremos abrazar, es una de las peores pelotudeces que podemos cometer en esta vida. Es mejor hablar, aclarar, y perdonar-se si es necesario y seguir... Que vale más un “lo siento”, que un perdona por no haber estado ahí, cuando aún vivías.

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