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sábado, 26 de diciembre de 2009

Una historia distinta...

Y aún recuerda aquel sol rojo-anaranjado sobre las dunas del desierto...


Ahí estaba... ataba las amarras de sus sandalias. Frente a sí, un gran espejo de pedestal, con antiguas aplicaciones en fierro forjado. 
Mujer de belleza sin igual; mestiza... siempre mestiza... Profundos ojos almendrados, verde esmeralda, tez blanca -la más blanca del lugar- frondosos cabellos largos, negros, rizados, hermosas facciones -nariz perfilada- bonita boca, un rostro perfecto. De alta y escultural figura esbelta. 
La mujer más hermosa del medio oriente (año 100 D.C ) 
Sufrió el desprecio de todos. Por racismo, clasismo, sexismo y todos los “ísmos”. 
Su color de piel, su etnia... la sangre que corría por tus venas, todo la excluía. Con doble castigo: Ser mujer. 
Ahí estaba. Con no más de 23 años. Huérfana de padre y madre. Sola y pobre. La miseria y el hambre amenazaban con acabar con ella, día a día... ¿Su compañía? Un único hermano (mayor) alcohólico, muy egoísta e inconsciente... 
En una sociedad donde ser mujer, era y es, peor que ser un animal. Ha un camello, o ha una vaca, se le tienen más "consideración" que a una mujer. Donde ser mujer, es sinónimo de una sola cosa: Ser esclava. Donde se trata con más "humanidad" ha una vaca que a una mujer, donde lo último que se le podía ocurrir ha alguien, es que una mujer tuviese "derechos", dignidad y sentimientos. Eso, no, eso no es para ellas, eso es solo para hombres.  Y en perfecto ascendente, de acuerdo a sus castas y privilegios. Eran tiempos antiguos, donde se creía y se afirmaba férreamente que una mujer no tenía "razón", no poseía inteligencia, por lo tanto, no tenía derecho ha opinar y carecía absolutamente de alma... por tales motivos se decretaba que: “No era digna de ser amada". Solo se le consideraba un animal o "instrumento" de reproducción humana. Y una vez que se le utilizaba, no se le volvía a tocar. Se le abandonaba a los más infames quehaceres domésticos, esclavizándola de por vida.
No,  nadie la protegería... Es el precio que se debía pagar por ser una "mujer digna"... con un marido; que pensara, hiciera, decidiera y hasta sintiera por ella. Un precio alto para muchas. Demasiado alto para ella (aunque hayan sido otros tiempos).
Sus hermosas formas, albergaban un espíritu indómito... un alma libre. Prefirió pagar el costo de su "libertad" vigilada y limitada. Eligió, no ser "una mujer digna"... 
La solución: Soportar el repudio, desprecio y condena social. Ser catalogada como una prostituta, bruja, hereje! Desobediente a las leyes naturales de dios! 
Más eso no le importó. Si ese dios era todo aquello que ha ella le despreciaba, le discriminaba, le oprimía y le condenaba (según le enrostraban...) y para colmos de males, no le entregaba ni una sola gota de amor... entonces, prefería simplemente ignorarlo. 

Y forjó su existir a sangre y fuego, a dolor y a lágrimas... a viva fuerza, en contra de todo y todos. Hasta en contra de ese dios que le había condenado hasta antes de nacer. 
Talló su vida al compás de "danzas prohibidas", soledades y llantos a escondidas. 
Sola e independiente, se formó como profesora de danza. Enseñaba el arte de la seducción, de la persuasión... y de la sobre vivencia femenina. A todas luces, era considerada una muy "mala influencia" para la sociedad, sobre todo, para las mujeres del pueblo...
Le fascinaban los libros, pero no sabía leer (las mujeres no se educan, no van a clases, y ella, moría por saber lo que decían esos libros) nunca lo supo, nunca tuvo la oportunidad de aprender a leer... 

La ley es la ley. Desde que el mundo es mundo, ha sido así: Mano de hierro con los pobres y clemente con los poderosos. 
Su innata inteligencia, su educación autodidáctica, su figura desenfadada, sus modales desafiantes... Su triunfante sobre vivencia (sin hambre) su seguridad al caminar, su orgullo erguido, su insolente soberbia... su mirada firme, su dignidad sin permiso, terminaron por sellar su suerte...
Era hermosa. Un imán de envidias de mujeres y codicias de hombres por doquier. Una bofetada al ego masculino, al macho herido por no poder "domarle", por no poder esclavizarle... por no poder hacerle parte de su piel... por no poder hacerle parte de sus dominios. 

... Eran épocas de reyes... Y de rey a paje, todos querían lo mismo. Pesó más el Rey. Las monedas de oro y plata, terminaron por comprar su libertad, una libertad, que no estaba en venta ni en renta. Su vida, su destino y su existencia... todo quedó en manos de su rey. 
Su único hermano; hombre pobre de alma y de espíritu, no soportó la tentación del metal, y le traicionó... la vendió. 
Al pasar de sus días, frente al espejo aquel, contemplaba su imagen... su belleza... bendita y maldita a partes iguales... Y el sol enrojecido se perdía entre las dunas del desierto...  

Un jinete galopa veloz! 

Le comunica en nombre del Rey en persona: "Desde hoy en adelante, se acaba tu academia, tu hogar y tu libertad. Desde hoy en adelante, eres propiedad exclusiva del Rey, desde hoy en adelante, tu vida y tu existencia no te pertenecen a ti, si no, al Rey en persona". Desde hoy en adelante, debes vivir en palacio y estar a despensas de los servicios del Rey. 

 ¿Qué!? Primero muerta! 
Amaba su libertad, más que a su misma vida 
(Su temperamento y carácter le jugaron una mala pasada...) 

 Ella respondió: "Dígale a su Rey que yo no estoy en venta. No soy esclava! Y no lo seré jamás! prefiero mil veces estar muerta, que serlo. Dígale a su Rey, que si me voy al sacrificio, prefiero que sea por algo que valga la pena... si no seré su esposa, no seré su cortesana. La única manera que él me tenga, es siendo su reina. Es mi última palabra”. 

El mensajero le pregunta: ¿Es su última palabra? ¿Está consiente que esto, le puede traer la muerte? 

Prefiero eso, a ser esclava! 

Al amanecer de un nuevo día, el sol amarillento, trae consigo más jinetes a caballos. Su sentencia se ha dictado... el Rey dice: "Si no es mi cortesana, no lo será de nadie!" 
Los hombres la llevan al desierto... la brisa cálida acaricia su piel, el viento juega con ella... le revuelve sus cabellos... y le susurra al oído; los versos que nunca leyó... los poemas que nadie recitó... y los amores que nunca llegaron... 
Con las manos amarradas a la espalda, los ojos vendados... Le ponen de rodillas. Siente la presencia de alguien que se para tras de ella. Siente un frío metal delgado, que separa su cabeza del cuerpo. Siente los gránulos de arena, al rodar su cabeza por el suelo... La ve rodar.... ve su cuerpo caer, se desploma por completo... 
...levita, levita... levita... y ve la ciudad completa... Ve ha la gente... ve ha su hermano, llorando desconsolado, solo... arrepentido por lo que hizo. Ve la pobreza del pueblo... de los hombres... de las mujeres y niños. Ve el hambre... ve lo inútil de las guerras... Ve que nunca nadie la amó, solo la querían como un "objeto de decoración", como una cosa. Ve que tampoco se permitió amar. Jamás fue madre. Ve que solo quiso a su hermano y a sí misma... ve que no quiere volver... no ahí. 
Maldice su belleza (que solo le trajo dolor) y se jura así misma: Nunca más la explotará. 
Rechaza la prostitución y a sus "usuarios"... la homosexualidad y la pedofilia, también a toda clase de explotación y abuso hacia las mujeres y hacia los más débiles, los rechaza, los combate! No entiende a ese dios del cual le hablaban... 

Alguien se acerca y le dice: Haz muerto por Soberbia. De haber aceptado al rey, quizás otra hubiera sido tu historia... hubieras podido seguir viviendo y completar el aprendizaje. 
.... No lo entiende... no lo quiere entender. 
¿Aprendizaje de qué!? ...¿Aprendizaje de ser esclava? 

No, gracias. Y se va.

6 comentarios:

Roxanne dijo...

No siempre los cuentos de hadas terminan en final feliz ¿no? "Antes muerta que esclava"...

Algún día llegarán los tiempos en que no exista ninguna clase de esclavitud y todos podamos ser libres...

Saludos revolucionarios

Felices fiestas!!!

Roxanne

Jovimo dijo...

Es triste pero aun en un mundo tan desarrollado estas inafamis siguen latente.

Armida Leticia dijo...

¡Que el año que viene sea próspero y feliz para todos!

Un abrazo desde México.

María Marta Bruno dijo...

Qué bello este texto!

Aunque no puedas creer, en estos días, y en esta parte del mundo, la última discusión familiar arrancó cuando alguien me dijo que la mujer, por ser mujer tiene obligaciones con la casa y el marido.

Yo contesté -un poco groseramente- que la genitalidad femenina no incluía un trapo.

Y eso me costó una fuerte descalificación.

Como verás, el Rey goza de buena salud...

Que empieces muy bien el nuevo año, así como cada cosa que decidas que es buena para vos, sin importar la fecha ni la etiqueta.

Un fuerrrrrrrrrrte abrazo.

espronceda dijo...

Tenía tu blog, por exceso de lectura, un poco abandonado. Este texto que yo no califico de cuento pues es una triste realidad , es de triste precisamente por real.
Estoy seguro que se ha dado, se está dando y se dará desgraciadamente por mucho tiempo.
Hey que seguir, como tú, luchando contra esta lacra

Krlos Reyna dijo...

excelente texto y mensaje.

Por relatos asi, se recuerda que.

Hay ideales por los que vale la pena morir.

Besos =)